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Hacia una Conmemoración Ciudadana y Popular del Bicentenario

(2ª versión)

A.    Su Importancia

El 18 de Septiembre del 2010 se cumplen 200 años de la realización de Primera Junta Nacional de Gobierno, circunstancia que en los años siguientes llevaron en Chile a la formación de un Estado políticamente independiente.

Tal efeméride provoca a la reflexión, no sólo de lo ocurrido en 1810 y los años posteriores, sino de todo el período hasta ahora y cómo proyectamos nuestro futuro.

Las efemérides son momentos de gran importancia, nos permite volver simbólicamente al pasado y analizarlo en sus múltiples dimensiones y consecuencias a través del tiempo; redescubrir  nuestras identidades colectivas mediante el debate de sus diversidades interpretativas, en base a nuestros valores, experiencias de memorias, contingencias de presente y aspiraciones de futuro.

¿Qué conmemorar o celebrar?; ¿ Con que relevancia?; ¿Para que?; ¿Cuándo?, ¿Con quien?, son preguntas que se plantean y debaten con relación a las efemérides que por su significancia histórica, imponen su conmemoración.  Así sucedió en los EEUU, con ocasión de cumplirse el 4 de julio de 1976, los 200 años la Declaración de su Independencia, en Francia, con ocasión de cumplirse el 14 de julio de 1989, los 200 años de la Toma de la Bastilla.

Al igual que la nuestra, ambas efemérides conmemoraron el inicio de un proceso que concluye en la configuración de una identidad colectiva que se considera vigente, fundamental y trascendental. En uno, la Independencia y Constitución de los EEUU de Norte América, en otro, de la Francia Republicana. En ambas, se planteó previamente un debate ideológico público sobre los aspectos más trascendentales del gran acontecimiento a conmemorar; constituyendo ello, el contenido sustantivo a proyectar mediante los eventos de las fiestas de celebración. Eso es lo que suelen hacer las Sociedades y Naciones, con relación a las efemérides que conmemoran el acontecimiento fundacional de su identidad.

No es el caso de nuestro País.

B.    La Conmemoración del Bicentenario por la elite de nuestro país:

No obstante la existencia de eventos, publicaciones y acciones en torno a la reflexión del magno acontecimiento fundacional con relación al cual cumplimos 200 años, los procesos que desencadena en continuidad hasta el período actual que Chile vive, estos han estado al margen de un “Espacio Comunicacional Público”, que en Chile es regido por dos cadenas de prensa escrita y cuatro cadenas de TV. 
No es que hayan omitido el acontecimiento; lo han tratado, filtrando aquellas dimensiones mas sustantivas y significativas, que puedan provocar la apertura de debate acerca de “lo que somos, de dónde venimos y para dónde vamos”, ya sea en cuanto a los colectivos comunes (Pueblo, Nación, Sociedad, Estado) o ya sea con relación a los colectivos particulares en que participamos ( Movimientos Sociales e Instituciones).

Por el lado de las Instituciones del Estado, el desempeño y los logros han acreditado omisión y precariedad. La Comisión Bicentenario solo puede acreditar resultados parciales y aislados, sin que exista una convocatoria o mensaje internalizado en una población, a la cual se le ha incentivado recientemente un intenso y profundo sentimiento patrio con relación a  “La Roja” en Sudáfrica 2.010.

Lo que más se ha destacado, son proyectos de obras de infraestructura que alimenten el imaginario de que somos un país moderno que se conecta con el mundo y el futuro y que está superando la pobreza y sus debilidades estructurales históricas. 

El punto es, que a menos de 50 días de cumplirse los 200 años del evento mediante el cual se inicia el proceso revolucionario que concluye con la instauración de un Estado Republicano  Independendiente, hay un vacío de contenido y significado casi total, respecto a la conmemoración más significativa con relación a nuestra Patria, que le correspondía celebrar a nuestra generación de Chilenos.

Percibimos que la conmemoración del bicentenario, solo será un evento para recordar  anecdóticamente el 18 de Septiembre de 1810, y no, para conmemorar el inicio de un proceso revolucionario de liberación, en que todavía permanece pendiente la concreción del ideario de quienes lo impulsaron. 
La Elite de nuestro país ha logrado esquivar exitosamente el desafío de la conmemoración. Ni siquiera la esa “Historia Oficial” que resalta el papel de los acontecimientos y líderes político militares y omite el revolucionario debate de los planteamientos ciudadanos de la época, ha contado con visibilidad pública.


C.    HACIA UNA CONMEMORACION CIUDADANA Y POPULAR DEL BICENTENARIO, QUE PROYECTE FUTURO DESDE NUESTRA HISTORIA

Por ello, un conjunto de Organizaciones Ciudadanas hemos tomado iniciativa para autoconvocarnos e impulsar y organizar una Conmemoración del Bicentenario desde la perspectiva de la diversidad de nuestros pueblos; que provoque una profunda reflexión de nuestras realidades  y  desafíos, y que deje huella en la memoria nacional de nuestros sueños y utopías en un  contexto de fiesta que sea celebrada por todos.

La idea es, a partir de los eventos de celebración que el Comité por un Bicentenario Popular y Ciudadano ha organizado para septiembre de 2010, inaugurar el inicio de un proceso de conmemoración, desde la Ciudadanía, cuyo período podría finalizar en la fecha que se conmemoran los 200 años de la Declaración de Independencia (enero de 2.018) o la batalla de Maipú (Batalla de Maipú, 5 de abril de 1818).

Para lo anterior proponemos algunas claves que deben considerarse para que el Bicentenario cumpla su función como hito conmemorativo y simbólico del proceso histórico de formación y configuración de nuestro país.

1. La Gesta Revolucionaria de la Independencia.

Rescatar el sentido del proceso revolucionario inicial de Chile con todas sus contradicciones y resultados, no solo con relación a la formación del Estado y de la nacionalidad chilena, sino también, en cuanto revolución cultural y político institucional. Los ideólogos de la emancipación fueron revolucionarios imbuidos de los planteamientos de la ilustración; su discurso, en lo esencial fue análogos a los del movimiento revolucionario europeo de la época y concluían un quiebre total con el orden político absolutista monárquico vigente, para instaurar un régimen laico y republicano. Compartieron un ideario de libertad  y unión de las colonias, integrando el ascendiente indígena en su planteamiento.  Soñaron, lucharon y murieron por ello.

La denominación del 1er. Periódico revolucionario, “La Aurora de Chile”, expresa la perspectiva del movimiento, el surgimiento de un nuevo orden político-institucional y cultural, en base a la autodeterminación soberana de los pueblos de ésta tierra.

2. 18 de Septiembre de 1810: inicio de un proceso de liberación inconcluso.

Prácticamente todos los movimientos de cambio político social que se inician en base a una legitimidad ciudadana y popular en America Latina en el S. XIX y XX, hacen referencia a los ideales pendientes de la revolución independentista. Sin ir mas lejos, en el caso Chileno, ello lo vemos en Balmaceda, en los movimientos políticos de los años 30, en el movimiento de la Patria Joven con Frei Montalva y en Allende; precisamente por la percepción de una gran contradicción entre las realidades existentes y los ideales que movilizaron la revolución independista.

Del ideario de los Padres de la Patria, está pendiente lo medular; el ejercicio libre por parte del pueblo, de la soberanía que ellos nos legaron.

El significado de la independencia es una de las claves que deben analizarse y discutirse,  es la mejor forma de rendir tributo a quienes se levantaron en nombre de la libertad y la autodeterminación de las futuras naciones de América. Este desafío, ha quedado omitido de la Agenda Oficial del Bicentenario en nuestro país.

3. 18 de Septiembre de 2010: ocasión de reencuentro con el “alma de Chile” y de proyección de la mirada hacia el futuro con la voluntad de servir a al país a partir de valores esenciales que sustentan nuestra identidad colectiva.
Esta es una preciosa oportunidad para reflexionar y comprometernos en la construcción de la Patria, tarea que nos concierne a todos”; como se señala en la propuesta que hicieron los Obispos Católicos al respecto, en septiembre de 2.005.
La celebración del Bicentenario acontece en “una realidad marcada por grandes cambios que afectan profundamente nuestras vidas”. 
“La novedad de estos cambios, a diferencia de los ocurridos en otras épocas, es que tienen un alcance global que, con diferencias y matices, afectan al mundo entero, la historia se ha acelerado y los cambios mismos se vuelven vertiginosos, puesto que se comunican con gran velocidad a todos los rincones del planeta”. “Esta nueva escala mundial del fenómeno humano trae consecuencias para todos los ámbitos de la vida social”.

4. Reconocer, respetar y promover la Diversidad Cultural de Chile.

En los Padres de la Patria, la imagen de los indígenas y su lucha por la libertad estuvo presente. Sin embargo, ya lograda la emancipación el indígena volvió a ser el problema permanente para la sociedad criolla y un conflicto latente para la nueva imagen de civilización que se quería instaurar. Varios pueblos indígenas desaparecieron, exterminados por las enfermedades y el propio Estado como ocurrió en Chile Austral.

Los pueblos ancestrales tienen derecho a su cultura, su lengua y tradiciones.  Todos tenemos ese derecho y no estamos dispuestos a que estos sean avasallados por una globalización hegemonizada por otros.
El Bicentenario debe servir para meditar sobre este aspecto fundamental de la sociabilidad chilena y lograr un nuevo pacto cultural, social, económico y político que potencie la diversidad cultural existente en los pueblos originarios, en las regiones y los inmigrantes.

5. Reconocer, respetar y promover las Diversidades o Pluralidades Intraculturales de Chile.

No somos el País de uniformidades y segmentos marginales que muestran los medios comunicacionales administrados por la élite de nuestro país. Frente a los problemas que se evidencian o subyacen, existen legítimas perspectivas generacionales, de clase y de género, que se entremezclan e integran dinámicamente con creencias y experiencias religiosas, políticas y culturales.

6. Reconocer y asumir críticamente las realidades y procesos sociales acontecidos en nuestra historia, y el papel que han desempeñado los movimientos ciudadanos y sus organizaciones.
Conmemorar, traer a la memoria, los valores, las ideas que tuvimos y tenemos, los rebeldes y los hombres ejemplares que hoy día imitamos. Celebramos cada una, por pequeña que sea, las conquistas que logramos, las que nos hicieron avanzar, aunque fuera poco, en la Democracia, en las reivindicaciones económicas y sociales, en los derechos. El voto a la mujer, las 8 horas, la ley de la silla, etc.  Estas conquistas se lograron gracias al esfuerzo del movimiento popular organizado.

7. Reflexionar  pasado para proyectar  futuro, desde las experiencias históricas de los movimientos sociales que han sido los constructores de la Sociedad que vivimos, orientándonos por los valores que nos legaron nuestros ancestros y en consideración de las nuevas realidades que se nos plantean.
Se trata de que desde cada movimiento social: Obreros, Campesinos, Estudiantes, Mujeres, pueblos originarios, ecologistas, acción católica, movimiento evangélico, etc.; sean revisada críticamente las propias historias, y desde ahí en base a los valores de sus militantes, proyectar el futuro que aspiran los movimientos. Análogo ejercicio, vinculándolo a las luchas ciudadanas, corresponde analizar los temas de mayor interés ciudadano: Explotación minera, desarrollo silvoagropecuario, industrialización, educación, salud, seguridad, etc.
También interesa reflexionar la experiencia y aspiraciones de las comunidades territoriales, desde cada barrio, ciudad y región.

8. La Integración Americana.

Retomar el ideario unitario americano de los libertadores debe ser otra de las claves del Bicentenario. Las colonias españolas americanas que lograron su independencia a comienzos del siglo XIX lo hicieron porque lucharon juntas y se apoyaron entre si. 

Rescatar esa visión original y ponerla en valor de acuerdo a la realidad actual es un desafío pendiente, máxime con las consecuencias no deseadas de la globalización que arrasa identidades y sume a muchos pueblos como una masa de consumidores.

D.    LA FIESTA CIUDADANA Y LOS HITOS CONMEMORATIVOS.


LO MEDULAR de la reivindicación fundacional de 1810, fue el traspaso de la Soberanía desde el Monarca Español al Pueblo de Chile. Consideramos que ésta reivindicación sigue vigente, en cuanto eje central y ordenador de todas las demás. QUEREMOS EJERCER SOBERANIA EN TODA SU PLENITUD,

Desde ahí, fundamentamos la restitución y ampliación de los derechos ciudadanos, individuales y colectivos y la asumisión de las responsabilidades que ello implica; el ejercicio de la libertad y la autodeterminación,  la implementación de la justicia, la igualdad de oportunidades, la democracia, el respeto a la diversidad, a las creencias religiosas, a los derechos humanos, el cuidado del medio ambiente, la restitución de la soberanía sobre nuestros recursos mineros y oceánicos;  desafío que pasa necesariamente por el ejercicio de la voluntad soberana del pueblo, en la determinación de un pacto social, expresado en una nueva constitución.

La celebración que el Comité Bicentenario Ciudadano y Popular  realice en septiembre, debe ser  un momento de reencuentro y fiesta ciudadana  para iniciar e impulsar  un proceso de conmemoración ciudadana a prolongar hasta el 2018, con la celebración de los 200 años de la Declaración de la Independencia y la Batalla de Maipú.

Debemos pensar en hitos conmemorativos que reflejen nuestros sentimientos y nuestra vocación de un futuro común, que sean expresiones de esfuerzos colectivos en su diseño, en su emplazamiento y en su construcción. Deben reflejar nuestro pasado con sus contradicciones y aciertos, nuestros anhelos y sueños, los cuales al ser visitados en cada rincón de Chile, permitan renovar nuestros lazos y la comunidad de nuestros intereses.

Al respecto invitamos a analizar el siguiente Plan:

1. Realizar, idealmente el mismo el 17 y 18 de Septiembre, una Gran Junta Ciudadana, siguiendo un esquema de trabajo similar al desarrollado para el 1º Foro Social de los Pueblos de Chile. Ello implica crear una coordinación ad-hoc, con un equipo a cargo de resolver los problemas de infraestructura; otra de comunicaciones y difusión y otra de programa a cargo de coordinar las actividades del evento, organizadas autogestionadamente por cada colectivo u organización interesada en participar.

En un local universitario a conseguir, cada organización que se inscriba pagando un monto a convenir, dispondría de una sala para realizar foros, talleres, conferencia u otra actividad que desee, abierta a los que deseen participar. Estos harían un aporte voluntario al ingresar al recinto.

Cada colectivo inscrito organiza y promueve su actividad, atendiendo a las orientaciones generales comunes para las actividades del evento. Tendríamos así, varias actividades en paralelo, y una única actividad el 17 para la instalación y al final del 18, para la clausura en la cual, daríamos a conocer públicamente la PROCLAMA.

2. De Septiembre de 2.010 a la fecha de conmemoración de los 200 años de la declaración de independencia, nos declaramos en “Estado de Conmemoración del Bicentenario”. En el, pretenderíamos enmarcar simbólicamente los diversos  eventos de reflexión  y acción, de la rutina misma de las organizaciones y colectivos que participen, y las campañas ciudadanas que éstos convengan.

3. Con la asesoría de historiadores veríamos, de cuales sucesos acontecidos entre 1810 y 1818, podemos rescatar elementos de trascendencia te tengan sentido, significado o vigencia en las realidades de hoy, invitando a los colectivos  que organicen eventos conmemorativos en coordinación.

4. Culminaríamos el proceso con un gran encuentro de organizaciones ciudadanas, en Enero o Abril del 2018, en el cual, en ejercicio de nuestra soberanía y autodeterminación, presentaríamos y propondríamos al País, una CARTA CIUDADANA a modo de bases para un nuevo pacto social o NUEVA CONSTITUCION.

Es ambiciosa, pero la crisis de articulación político-social que vive hoy nuestro país, nos abre una gran oportunidad.

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